CUBA Y LAS SANCIONES DE LA UNIÓN EUROPEA
Por Salim Lamrani
El 23 de junio de 2008, después de ásperas discusiones, la Unión Europea decidió eliminar definitivamente las sanciones polÃticas y diplomáticas contra Cuba, en vigor desde 2003 y suspendidas desde 2005. Impuestas a La Habana tras las presiones que ejerció Washington, esas sanciones se justificaban oficialmente a causa de la « situación de los derechos humanos» . En realidad, la Unión Europea (UE) estaba particularmente preocupada por el sistema polÃtico, económico y social de la nación caribeña y se alineó dócilmente con la posición de injerencia estadounidense. Al adoptar esta nueva decisión, racional y constructiva, la Europa de los 27 se ha desmarcado de la polÃtica obsesiva y anacrónica de Estados Unidos y ha demostrado, por primera vez desde 1996, su independencia con respecto a Washington en sus relaciones con Cuba.
Los debates fueron tumultuosos, especialmente por las posiciones de Suecia, PaÃses Bajos y sobre todo la República Checa , todos favorables a seguir alineados con la postura de Washington y a mantener las sanciones contra Cuba. Aislados por las demás naciones de la UE, finalmente aceptaron seguir a la mayorÃa con la condición de que la situación se revise todos los años. Desgraciadamente, Europa reafirmó su « compromiso renovado» con la Posición Común de 1996 elaborada por Washington, discriminatoria e inicua, que empaña la decisión de cancelar las sanciones.
Las sanciones de 2003, que obligaban a las naciones europeas a limitar las visitas gubernamentales bilaterales, reducir la participación de los Estados europeos en los eventos culturales cubanos e invitar a los disidentes a las celebraciones de las fiestas nacionales en las embajadas, se caracterizaron sobre todo por su carácter al mismo tiempo ilegal y contraproducente.
En efecto, basta con echar un vistazo al informe de AmnistÃa Internacional (AI) de 2008 para darse cuenta de que Cuba presenta una de las situaciones de los derechos humanos menos graves del continente americano, a pesar de que la organización denuncia algunas violaciones. No obstante, Cuba es el único paÃs del continente americano que es vÃctima de tales sanciones por parte de Bruselas. AsÃ, esta contradicción confirma el carácter arbitrario del tratamiento reservado para La Habana.
Por otra parte, las sanciones resultaron inútiles, pues Cuba no es sensible al lenguaje de la fuerza y la amenaza, como ha demostrado con el rechazo del gobierno cubano a plegarse a las exigencias de Washington desde hace medio siglo a pesar de la imposición de sanciones económicas inhumanas y obsoletas. Cuba no doblará el espinazo frente a Europa.
Los derechos humanos en la Unión Europea
Igualmente, basta con consultar el informe de AI de 2008 sobre la situación de los derechos humanos en la Europa de los 27 para concluir que Bruselas no tiene ninguna autoridad moral para erigirse en juez. En efecto, AI señala casos de torturas y malos tratos por parte las fuerzas de seguridad (Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Dinamarca, España, Estonia, Francia, Grecia, HungrÃa, Irlanda, Italia, Portugal, Reino Unido, Eslovaquia), crÃmenes cometidos por las fuerzas del Estado (Alemania, Austria, España, Grecia, Italia, Rumania, Reino Unido), impunidad para los responsables de crÃmenes (España, Reino Unido), violaciones de los derechos fundamentales de los demandantes de asilo y refugiados (Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, HungrÃa, Italia, Malta, Polonia, Portugal, Reino Unido, Eslovaquia) y colaboración en las desapariciones forzosas orquestadas por la CIA (Dinamarca, Irlanda, Italia, Polonia, Portugal, Rumania, Reino Unido).
AI también cita casos de exportación de armas a paÃses donde persisten « graves atentados contra los derechos humanos» (Austria), falta de imparcialidad de la justicia (Bélgica), discriminación de las minorÃas (Bulgaria, Dinamarca, España, Estonia, Grecia, HungrÃa, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia), falta de atención médica apropiada a los enfermos mentales (Bulgaria, Rumania), tratos inhumanos y degradantes a los detenidos (Estonia, Grecia, Irlanda, Malta), objetores de conciencia encarcelados (Finlandia), utilización por la justicia de confesiones conseguidas bajo la tortura (Francia), tráfico de seres humanos (Grecia, Reino Unido), violencias hacia las minorÃas sexuales (HungrÃa, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania), crÃmenes de guerra (Reino Unido), segregación racial (Eslovaquia), niños no escolarizados a causa de su origen étnico (Eslovaquia), esterilización forzosa de mujeres pertenecientes a minorÃas (Eslovaquia), expulsiones forzosas de personas procedentes de minorÃas (Eslovaquia) o personas excluidas ilegalmente del registro de residentes permanentes (Eslovenia).
Ahora conviene que nos detengamos más precisamente en la situación de los derechos humanos en los PaÃses Bajos, Suecia y la República Checa , que se pronunciaron contra el levantamiento de las sanciones.
Los PaÃses Bajos
Según AI, la discriminación es una de las grandes pandemias que afectan al paÃs. «Las autoridades locales no han adoptado medidas suficientes para luchar contra la discriminación» . La organización internacional también subrayó « la persistencia del racismo en los PaÃses Bajos » . AI también acusa a Amsterdam de « crÃmenes de guerra» . En efecto, « agentes de los servicios de inteligencia militar neerlandeses habrÃan torturado a detenidos en Iraq en 2003».
Suecia
Con respecto a Suecia, AI señala que el Comité contra la Tortura y el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas « concluyeron que las autoridades suecas eran responsables de múltiples violaciones de los derechos fundamentales sufridas por dos hombres enviados a Egipto».
La organización también denunció « las expulsiones forzosas» de demandantes de asilo en Eritrea « a pesar de las recomendaciones hechas a todos los paÃses por el Alto Comisariado de las Naciones Unidas».
República Checa
La República Checa presenta la peor situación de los derechos humanos de Europa. Según AI, « los gitanos seguÃan siendo vÃctimas de discriminación e intolerancia [...] particularmente en el campo de la vivienda, la educación, la salud y el trabajo» . Un sondeo de opinión demostró que los prejuicios contra los gitanos eran numerosos. En efecto, el 90% de las personas consultadas estimaron que el hecho « de tener vecinos gitanos podÃa constituir un problema» . El Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas criticó a las autoridades checas por no haber adoptado una ley contra la discriminación.
AI también denunció los « llamados al odio» que lanzó el dirigente demócrata cristiano Jiri Cunek, entonces viceprimer ministro del paÃs y alcalde de la ciudad de VsetÃn, « de donde varias familias gitanas fueron expulsadas en 2006» . Cunek declaró que « para tener derecho a subvenciones del Estado, como los gitanos, los demás deberÃan teñirse la piel, no portarse cÃvicamente y encender hogueras en las plazas públicas, para que los responsables polÃticos los consideraran por fin como necesitados» . La policÃa se negó a aceptar la denuncia que presentaron contra él varias asociaciones de derechos humanos.
El comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa, Thomas Hammarberg, y el relator especial de las Naciones Unidas para la vivienda digna, Miloon Kothari, publicaron una declaración común en la que acusaban la República Checa « de violar el derecho a la vivienda de la población gitana» . También reprochaban a las autoridades que «alentaban el incremento de la intolerancia hacia los gitanos» , subrayando que los poderes públicos tenÃan ahora « como polÃtica la de expulsar a los gitanos del centro de las ciudades para mandarlos a zonas alejadas de todo» .
El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de las Naciones Unidas hizo partÃcipe de su preocupación con respecto a « la ausencia de prohibición clara, en la ley checa, de cualquier discriminación en materia de derecho a la vivienda» . El Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, por su parte, condenó «las expulsiones y el mantenimiento de auténticos "guetos" gitanos» .
La Gran Cámara de la Corte Europea de los Derechos Humanos pronunció un fallo en noviembre de 2007 confirmando « que la República Checa habÃa dado pruebas de discriminación hacia los niños gitanos, ubicándolos en escuelas especiales para alumnos con problemas de aprendizaje, sólo por sus orÃgenes» . El Comité de Derechos Humanos y el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial señalaron que un « número desproporcionado de chicos gitanos seguÃan siendo separados de los otros niños, en clases diferentes establecidas en escuelas clásicas y aplicando un programa diferente al de las otras clases» . El Comité de Derechos Humanos también mostró su preocupación respecto al «elevado número de niños gitanos separados de sus familias para internarlos en residencias de acogida» .
El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial y el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura (CPT) declararon su preocupación con respecto a las « brutalidades y malos tratos cometidos por la policÃa, particularmente contra los gitanos y los menores» .
El Comité de Derechos Humanos y el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial subrayaron « que cierto número de mujeres, la mayorÃa de origen gitano, habÃan sido esterilizadas sin su consentimiento» . El Comité de Derechos Humanos también señaló que la asistencia a las personas que sufrÃan enfermedades mentales era « inhumana y degradante » , y criticó que se sigan utilizando «camas-jaulas» en los hospitales psiquiátricos.
También según el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la República Checa colaboró activamente en las desapariciones forzosas orquestadas por la CIA , subrayando que Washington utilizó los aeropuertos checos para ello, mientras que « esas personas corrÃan el riesgo de ser sometidas a tortura o malos tratos» .
Por fin, AI apunta que República Checa es « el único paÃs miembro de la Unión Europea que no ha ratificado el Estatuto de la Corte Penal Internacional».
Legitimidad moral inexistente
Como es fácilmente verificable, ninguna nación europea dispone de autoridad moral para hablar de los derechos humanos en Cuba. En efecto, AI, que es una organización sumamente crÃtica con Cuba, jamás ha revelado hechos similares respecto a la Isla del Caribe. La inmensa mayorÃa de los paÃses europeos presentan una situación peor que la de Cuba.
AI se muestra implacable con el Viejo continente:
«Desgraciadamente, hay que reconocer que Europa, tan propensa a presentarse como un modelo en materia de derechos humanos, sigue colocándose en el abismo que separa los discursos de la realidad, las normas de aplicación y los principios prácticos. Unos Estados que se habÃan adherido de manera resuelta a los compromisos adquiridos por las instituciones regionales han lanzado ataques igualmente determinados contra los derechos humanos. Han debilitado esos derechos, se han sustraÃdo a sus obligaciones y no han demostrado la voluntad polÃtica necesaria para combatir los abusos más graves».
La reacción de Washington
Washington, por su parte, lamentó, naturalmente, esta demostración de autonomÃa de la Unión Europea. En efecto, desde el mes de abril, la Casa Blanca no habÃa dejado de hacer cabildeo en las capitales del Viejo continente con la esperanza de mantener las sanciones contra La Habana. El portavoz del Departamento de Estado, Tom Casey, comunicó el descontento de Estados Unidos al respecto.
La reacción de la oposición cubana
Los opositores cubanos, fieles a la lÃnea promovida por Washington en tanto que se trata de su principal mecenas, también condenaron la decisión de la Unión Europea , lo que sólo demuestra la instrumentalización de la que son objetos. No es sorprendente, pues están completamente desconectados de cualquier base popular y dependen Ãntegramente del apoyo financiero y logÃstico de Estados Unidos .
La eliminación de la Posición Común de 1996 es imprescindible
Bruselas ha dado muestras de independencia eliminando las sanciones de 2003. Se trata de una decisión constructiva y racional. No obstante, es imprescindible que la UE elimine, sin esperar más, la Posición Común de 1996 que es injusta e ilegÃtima, que arroja una sombra sobre su credibilidad y que es un obstáculo para la normalización total de las relaciones con Cuba.
Fuente: Rebelión













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